jueves, 23 de octubre de 2014

Experimento 24-C


Encontrado en medio de la calle, no se movía ni volaba.
Pensamos en recogerlo y Ayaya lo recogió ofreciéndole calor corporal, como el pájaro pareció herido, decidimos llevarlo a la casa; así lo hicimos, lo metimos en una caja con comida y agua, pero no comió ni bebió, y cuando papá llego, 24-C se alteró, yo abrí la puerta y el pájaro trató de salir pero no lo dejamos
Volvió a su posición inicial, caminó por toda la casa y por fin papá lo llevó a una maceta en la calle.

Y eso es todo lo que sabemos de la vida de 24-C.        

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